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¿Quién puede pensar en que exista un pueblo, una sociedad sin música? Esto es con mucho inverosímil. Casi con certeza podemos afirmar que el canto, junto con la percusión, son las dos primeras manifestaciones musicales del ser humano. Los pueblos primitivos utilizaban elementos de la naturaleza como piedras, huesos de animales, etc. para confeccionar sus rudimentarios instrumentos con los que hacer música, sonidos repetitivos con los que acompañaban sus voces y sus bailes, casi siempre con una intención inicial ligada a la divinidad y que más tarde ya tomarían un cariz lúdico.
Si tenemos esto en cuenta, no podemos obviar la importancia de este tipo de manifestaciones en la cultura de nuestro pueblo. La fiesta, el baile, el canto, la música han sido constantes en la historia de Canarias. Han definido al pueblo canario desde hace siglos, quizás muchos más de los que imaginamos. No tenemos sino que pensar en temas como el Tajaraste o el Sirinoque, que casi con certeza son anteriores a la conquista.
Hemos sido un pueblo ligado a la música, cuna de grandes cantantes y grandes músicos. Esta ha sido característica básica en nuestra sociedad y no reservada a una élite, sino practicada por la gran mayoría de los canarios.
Debido a nuestra situación geográfica y como consecuencia de al emigración e inmigración, Canarias ha visto modificada y enriquecida su cultura y dentro de ella la música, y por consiguiente, como no, el canto. Esa “contaminación” musical podría mirarse como algo negativo, puesto que de alguna manera cambia y se modifica el original. Pero podemos mirarlo de manera positiva, si pensamos que al ser crisol de culturas, punto de encuentro entre tres continentes nos hemos visto enriquecidos cultural, social y musicalmente. La conquista nos acercó a la música europea , a nuevas maneras de cantar y a nuevos instrumentos, como vihuelas y laúdes. Pero no debemos olvidar que la cercanía de las islas al continente africano también nos ha marcado profundamente.
Estas dos corrientes e influencias, la europea y la africana, junto con la sudamericana, más reciente en el tiempo, se ven claramente en nuestra música hoy en día,,en los temas y en la manera de cantar e interpretar de muchos cantadores y tocadores de las islas, lo que hace que nuestro folklore sea lago vivo, no un objeto de museo.
Y es justamente esto lo que hace interesante este festival que tiene lugar en Guía año tras año, trayéndonos no sólo grupos de otras islas sino también a grupos de La Península . Llevan y devuelven la música y el baile a la calle, al pueblo, que fue su hacedor original.
Que este encuentro nos recuerde de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde queremos ir en lo que respecta a nuestra música y tradiciones. ¡Felices fiestas!
Mariví Cabo |